Higuerón, Ficus insipida, del Parque Nacional Camino de Cruces

Espavé, Anacardium excelsum

Foto del día: A. Rodríguez. Arbol de Higuerón de P. N. Camino de Cruces, en Vía La Amistad.

Anuncios

Otra mentira: el premio Saboter a la Ampliación

Sobre el ‘premio’ Samoter para la ‘ampliación’

13 DE AGOSTO.Dicen los medios de comunicación, desde hace unos días, que “la ampliación del Canal ganó el Premio Samoter 2008 en la categoría de “mejor obra de construcción del mundo”. [Noticia titulada “Premio mundial para el Canal de Panamá, publicada en la página 3A de la edición del miércoles 31 de julio de 2007, bajo la firma de la agencia de noticias EFE]. Lo que ha causado reacciones controversiales, ya que unos se preguntan cómo es posible dar un premio a una obra imaginaria, como si ya estuviera concluida y funcionando.

Tal vez, digo yo, que la información al respecto ha sido mal traducida o trastocada, y el referido “Premio” se da a los “Proyectos de obras”. Debido a que la SPIA desconocía tal asunto, y la arquitecta Banfield de Alianza Pro-Ciudad apuntó que cómo era posible dar un premio a un proyecto que ni siquiera tiene aprobado el Estudio de Impacto Ambiental, decidí hacer una pequeña investigación sobre el asunto, descubriendo cosas interesantes y que explican todo. La Feria Samoter es una Feria Internacional que se realiza todos los años, y que sirve para que los fabricantes y empresas de maquinaria y movimiento de tierra y construcción, expongan sus productos, maquinarias y servicios.

Algo axial como las que se hacen en Atlapa, a menor escala. Todos los años dan premios o distinciones a los proyectos que más los benefician o los que prometen ser abundante fuente de ingresos a sus empresas. Esta distinción la da un jurado compuesto por las empresas de construcción y compañías contratistas. Es obvio que para la selección del proyecto ganador lo que importa es la cantidad de plata que se va a gastar.

Es decir, la cantidad de plata que pueden ganar las empresas que dan el premio. Esto es lógico, pues cualquier empresa le daría un premio (y hasta más que eso…) a una institución (o persona) que la haga ganar miles de millones de dólares. Si el premio Nobel se da a los científicos y literatos que contribuyen a mejorar la humanidad, y el Oscar a los artistas que contribuyen con la Cinematografía, el Samoter se da a los que contribuyen con los bolsillos de las empresas de maquinaria pesada y constructoras. Ni más ni menos.O sea que no es un “premio” a la técnica o a la excelencia profesional del proyecto, sino a la cantidad de miles de millones que se van a gastar.

Solo así se explica lo absurdo de premiar una obra que no existe ni siquiera en papel, ya que muchos diseños aún no se elaboran. Pero el “papel” que sí existe es la plata que se va a gastar por parte de la ACP [Autoridad del Canal de Panamá], que es lo que importa. O sea que el premio es sobradamente merecido. Felicitaciones.Por cierto, leí hace poco que el reglamento de la ACP permite que el personal que labora para esta institución del Estado, pueda tener “hasta 10% de las acciones” de las empresas que liciten contratos para la ampliación.

Es decir, en un caso hipotético, que si un alto funcionario de la ACP tuviera el 10% de las acciones de Cusa, se estaría ganando 4 millones en el contratito por cosa de 40 millones que se acaba de ganar esta empresa con la ACP.A propósito, esto de que en las licitaciones se escoja el que ofrece el valor más bajo no me termina de convencer. Es como escoger, para un almuerzo, un plato de un balboa a un plato de 10 balboas, solo porque es el más barato. Nunca va a ser igual en calidad. Y en esta primera licitación hubo empresas que valoraron su trabajo en más del doble que la empresa ganadora. No es posible que estemos hablando de un trabajo de igual calidad, y materiales de igual calidad, con esta diferencia de precios tan grande.

El tiempo es el mejor juez. Esperemos que después no aparezcan las adendas y ajustes a estos contratos, o cosas peores.Finalmente, como ciudadano hago la observación de que, para la famosa Comisión supervisora, y la transparencia en el manejo de los asuntos de la Ampliación, se escogieron reputados profesionales de este campo, ninguno de ellos sería capaz de denunciar cualquier anomalía o malos manejos por parte de la ACP. Además, la ACP solo “informa” de lo que hace, o lo que hizo, sin muchos detalles y sin dar oportunidad a critica o debates. Los miembros de la Comisión y el Pueblo en general, son solo convidados de piedra. Estas reuniones informativas semi-secretas debían ser foros públicos, con participación de todos los que quisieran y con amplia cobertura de los medios.

Eduardo A. Esquivel Ríos